Las Tertulias en Televisión
Años después de la creación de Tómbola, aquel espacio polémico
emitido por Canal Nou en el que cinco periodistas bombardeaban a un invitado
con comentarios a modo de entrevista. Este formato fue totalmente desacreditado
por políticos e intelectuales que aseguraban que el abría un debate a gritos
sobre la vida privada de los demás. Sin embargo, las tertulias políticas de
nuestro país recurren hoy a la misma fórmula de aquellos “debates espectáculo”
que garantizan el crecimiento de los índices de audiencia.
Cerca de tres millones de espectadores se conectan a diario con
estos espacios que combinan demagogia, ideología, pulso y urgencia por explicar
su punto de vista, los asistentes se ensalzan en una gran discusión en la cual
parece tener más razón aquel que es capaz de aumentar el volumen de decibelios
que su voz puede emitir. Las voces sustituyen a las palabras y el volumen a la
razón. En ocasiones parece que es la versión actual de las antiguas peleas de
gladiadores, se trata de atacar, golpear verbalmente al adversario, mientras el
público jalea los golpes.
Alfonso Rojo, un periodista que en los
últimos años ha destacado como contertulio en multitud de programas de televisión,
ha asegurado que “las tertulias no son
periodismo estricto, son mucho más show-business y espectáculo”.
Mario Vargas
Llosa, premio nobel de Literatura, denuncia en su último libro, La
Civilización del espectáculo, la degradación del concepto cultura.
El escritor detalla la creciente banalización de las artes y la literatura, el
triunfo del periodismo amarillista y la frivolidad de la política, como
síntomas de un mal mayor que aqueja a la sociedad contemporánea: la idea de
convertir todo lo que nos rodea en diversión. Antes, la cultura era una especie
de conciencia que impedía dar la espalda a la realidad. Ahora, actúa como
mecanismo de distracción y entretenimiento.
"No es extraño que la
literatura más representativa de nuestra época sea la literatura light, ligera
o fácil, una literatura que sin el menor rubor se propone ante todo y sobre
todo (y casi exclusivamente) divertir".
Lo
cierto es que en la actualidad prima más la llamada Cultura del Espectáculo, que ofrecer a la audiencia una buena
información, los medios de comunicación se preocupan más por vender su producto
que por el hecho de que la actividad periodística se realice de una forma
adecuada, y es que hay que recordar que la función de los medios de
comunicación es informar, formar y entretener, aunque a veces parezca que solo
hacen la última.








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