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lunes, 13 de mayo de 2013

Cultura del Espectáculo

Las Tertulias en Televisión


Años después de la creación de Tómbola, aquel espacio polémico emitido por Canal Nou en el que cinco periodistas bombardeaban a un invitado con comentarios a modo de entrevista. Este formato fue totalmente desacreditado por políticos e intelectuales que aseguraban que el abría un debate a gritos sobre la vida privada de los demás. Sin embargo, las tertulias políticas de nuestro país recurren hoy a la misma fórmula de aquellos “debates espectáculo” que garantizan el crecimiento de los índices de audiencia.




Cerca de tres millones de espectadores se conectan a diario con estos espacios que combinan demagogia, ideología, pulso y urgencia por explicar su punto de vista, los asistentes se ensalzan en una gran discusión en la cual parece tener más razón aquel que es capaz de aumentar el volumen de decibelios que su voz puede emitir. Las voces sustituyen a las palabras y el volumen a la razón. En ocasiones parece que es la versión actual de las antiguas peleas de gladiadores, se trata de atacar, golpear verbalmente al adversario, mientras el público jalea los golpes.

Alfonso Rojo, un periodista que en los últimos años ha destacado como contertulio en multitud de programas de televisión, ha asegurado que “las tertulias no son periodismo estricto, son mucho más show-business y espectáculo”.

Mario Vargas Llosa, premio nobel de Literatura, denuncia en su último libro, La Civilización del espectáculo, la degradación del concepto cultura.  El escritor detalla la creciente banalización de las artes y la literatura, el triunfo del periodismo amarillista y la frivolidad de la política, como síntomas de un mal mayor que aqueja a la sociedad contemporánea: la idea de convertir todo lo que nos rodea en diversión. Antes, la cultura era una especie de conciencia que impedía dar la espalda a la realidad. Ahora, actúa como mecanismo de distracción y entretenimiento.


"No es extraño que la literatura más representativa de nuestra época sea la literatura light, ligera o fácil, una literatura que sin el menor rubor se propone ante todo y sobre todo (y casi exclusivamente) divertir".

Lo cierto es que en la actualidad prima más la llamada Cultura del Espectáculo, que ofrecer a la audiencia una buena información, los medios de comunicación se preocupan más por vender su producto que por el hecho de que la actividad periodística se realice de una forma adecuada, y es que hay que recordar que la función de los medios de comunicación es informar, formar y entretener, aunque a veces parezca que solo hacen la última.

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